martes, 26 de noviembre de 2013

TODA CLASE DE PIELES

Érase una vez un hermoso reino, con una hermosa gente, cuyos reyes eran hermosas personas también. Aquellos reyes eran jóvenes y deseaban con todo su ser tener descendencia, por lo que al poco tiempo de casarse, tuvieron una bella niña. Esa niña era tan, tan, tan bella, que todo el reino, incluso los reinos cercanos a este supieron de esta, pues solo se hablaba de sus enormes ojos de color verde y su brillante cabello tan dorado como el oro.
Pasaron los años y todo en la vida de los reyes era maravilloso, hasta que de pronto una terrible enfermedad se adueñó del reino… y de la bella reina.
La reina cada día estaba más flaca, más decaída, y con menos energía… ella sabía que iba a morir, por lo que mando a sus doncellas llamar al rey. El rey enseguida se presentó en sus aposentos, y allí mismo la reina le dijo:
-          Querido rey mío, está llegando mi hora y debo dejarte, pero antes de todo quiero decirte que tienes que volver a casarte, pero solo con una mujer que sea más bella que yo… y por favor, cuida de nuestra pequeña hija y dale este objeto para que jamás me olvide…
La reina le entregó una cadena en la que había su anillo de casada y un trébol de 4 hojas de oro para que la buena suerte le acompañara de por vida.
La reina tras la entrega murió, y el rey se sumió en una tremenda depresión, no hablaba con nadie, no tomaba las decisiones propias de un rey, ni cumplía sus funciones, lo único que le animaba y por lo que vivía día a día era por su hija…
A la vez, una bruja que vivía en el reino, en la cueva más oscura que os podríais imaginar, se enteró de la muerte de la reina, y de la débil situación en la que se encontraba el rey, y ella tan deseosa de poder como había esta siempre, decidió hacer de las suyas. Hizo un conjuro en el que solo los hombres podrían verla bella, la más bella de las mujeres, pero en realidad era tremendamente fea, se podría decir que era la mujer más fea del reino.
Entonces llegó la bruja al castillo donde se encontraba el rey, y mientras iba caminando por todos los pasillos y pasajes del castillo, todos los hombres que allí permanecían se volvían locos nada más verla, en cambio las mujeres, solo podían ver una vieja horrible que no transmitía mucha confianza. Tal y como llegó al salón principal, donde el rey se encontraba, se quito la capa y el rey nada más verla  se enamoró profundamente, tanto, tanto, que ese mismo fin de semana se casó con ella. Ninguna mujer pudo entenderlo, ni siquiera su hija, a la que de repente dejó de atender…
La princesa, triste y sola, pasaba los días en sus aposentos, hasta que un día el rey entró en el, y le dijo que él y la nueva reina querían que ella casase con un rico rey, el cual ya estaba de camino para conocerla. La princesa nada más saberlo se puso a llorar, no entendía por que su padre la obligaba a casarse con un hombre al que no conocía y además viejo, por lo que decidió ir en busca de ayuda pero para ello debía escapar e ir a otro reino…
Entonces la princesa abrió el baúl antiguo de su madre, donde guardaba los mejores vestidos, cogió su abrigo de toda clase de pieles y los dejo encima de la cama para seguir preparando su huida. La reina escondida tras la puerta, entendió perfectamente lo que la princesa estaba haciendo, por lo que sabía que su poder peligraba si la princesa escapaba, así que decidió hacer un nuevo conjuro, mediante el cual cada vez que la princesa llevase puesto uno de los dos mejores vestidos de su madre o el abrigo de toda clase de pieles, quedaría muda y sólo podría recuperar su hermosa voz con un beso de amor verdadero.
Al día siguiente la princesa se puso su abrigo de toda clase de pieles y se marcho del castillo. Pasaron días, semanas, meses, y la pobre princesa ya no podía más, había llegado el invierno, no encontraba frutos que comer, y se desvaneció en la nieve con su abrigo… de repente sonaron unas trompetas y muchos perros ladrando… ¡Era una cacería! Los perros guiados por el olor de todas las pieles la encontraron y poco minutes después llegaron muchos nobles encabezados por un rey, que por suerte no era su padre, si no el rey del quinto reino. La recogieron y se la llevaron.
De repente la princesa se despertó entre muchas criadas. Todas ellas le hacían mil preguntas, como quién era y de dónde venía, que qué hacía en el bosque tan lejos del pueblo sola… la pobre princesa intentaba hablar y no podía, no lo entendía, se había quedado sin voz. Además, su aspecto ya no era de princesa, sino más bien de una vagabunda debido al paso del tiempo en el bosque, así que no pudieron reconocerla a pesar de lo conocida que era por su belleza. Ella siempre llevaba encima su abrigo de toda clase de pieles, y como era muda, las criadas decidieron llamarla Toda clase de pieles y hacerla criada de la corte, trabajando en la cocina.
Se acostumbró rápido a trabajar en la cocina y a servir a toda la corte, se puede decir que era bastante feliz…pero había un asunto que siempre le rondaba la cabeza desde el primer día que entro a trabajar en el castillo. Desde el primer segundo que pudo ver al príncipe, no pudo pensar en otra cosa más que en él. Estaba profundamente enamorada del príncipe, tanto, que estaba dispuesta a todo por conseguir su amor.
Llego una época en la que el príncipe decidió buscar a la mujer con la que quería pasar el resto de su vida, y para ello, se organizó en el castillo durante dos días unas fiestas, en las que acudían las más bellas jóvenes del reino de familia noble como pretendientes para el futuro rey del reino. Tras diversas actividades durante el día, llegó la noche, momento en el que se organizó un baile de máscaras, y como no, Toda clase de pieles pidió permiso a la ama de llaves des castillo, la cual era como su madre, y la dejo ir, con la condición de que le llevará el caldo de todas las noches al príncipe antes de que se acostase. Sin pensarlo se puso el vestido de su madre, tan dorado como el sol, la cadenita de oro con el trébol y su anillo de casada, se puso una máscara que le tapaba la mitad de la cara y al gran salón de baile marchó. Bajo las escaleras y el príncipe no podía dejar de mirarla, era la más bella mujer que había visto en su vida, a pesar de que apenas mostraba su rostro. 

Bailaron durante horas y Toda clase de pieles creía estar en una nube. Cuando termino el baile el príncipe se marcho a sus aposentos, y Toda clase de pieles rápidamente se fue a prepararle el caldo y a quitarse el vestido tan dorado como el sol. Se puso su abrigo de toda clase de pieles y se presentó en los aposentos del príncipe, le entregó el caldo, se quedó sin menos palabras de las que no podía decir, tan enamorada ella, y se fue.
El príncipe, al tomarse el caldo se encontró un trébol de oro… lo guardó.
Al día siguiente se hizo el último baile de salón de máscaras, por lo que Toda clase de pieles, volvió a pedir permiso a la ama de llaves quien no le negó sus propósitos pero con la condición de que le llevara el caldo al príncipe antes de que éste se acostase. Toda clase de pieles se colocó el vestido de su madre tan brillante como las estrellas, su cadenita de oro, y la máscara. El príncipe ya la estaba esperando al final de las escaleras cuando ella bajó, la tomó de la mano y se pusieron a bailar toda la noche. 

El príncipe de vez en cuando le preguntaba cosas, pero la pobre Toda clase de pieles no podía contestarle, y aunque al príncipe le pareció extraño, no le dijo nada más. Cuando acabó el baile, el príncipe se fue a sus aposentos para descansar, y Toda clase de pieles volvió corriendo a quitarse el vestido y a cocinarle el caldo. Se puso su abrigo de toda clase de pieles y le dejó el caldo al príncipe.
Esta vez, antes de que Toda clase de pieles saliera de sus aposentos, el príncipe interrumpió su paso y le rogó que se quedara. Toda clase de pieles se puso muy nerviosa y entonces el príncipe se le acercó y le dijo que esperara a que se bebiera el caldo. Cuando terminó, dentro del cazo había un anillo de boda precioso. El príncipe lo cogió, lo limpió, le quito la capucha del abrigo a toda clase de pieles, la miró fijamente a los ojos y le dijo:
-          Sé que eres tú de quien me he enamorado, y aunque intentes ocultármelo jamás podría olvidar el color de tu piel, ni tus labios, ni el intenso verde de tus ojos.
Entonces el príncipe cogió el anillo, y pensó que debía devolvérselo, y se arrodillo ante ella y le puso el anillo en la mano.
Toda clase de pieles, se arrodilló junto a él, y se dieron un beso y… de repente recuperó su hermosa voz.






ADAPTACIONES
-          He cambiado la muerte de la madre por una enfermedad en lugar de por hemorragias, que aunque es igual de traumático, lo veo menos agresivo que desangrarse.
-          En la medallita no he puesto ni una virgen ni una rueca, las he cambiado por un trébol de 4 hojas, que creo que para la sociedad en la que viven los niños es más significativo.
-          El incesto ha sido eliminado, siendo el principal problema de huida de la princesa una bruja.
-          Toda clase de pieles es muda a causa del hechizo de la bruja en lugar de hacerse la loca, para darle más sentido al personaje y a las acciones de la bruja.
-          En lugar de ser un cocinero su mejor amigo dentro del castillo del príncipe he puesto a la ama de llaves, que tiene más poder para decidir qué puede hacer una criada.
-          El baile es con máscaras para darle más emoción.
-          Se han omitido uno de los tres elementos de la cadena de oro de la madre de la princesa, y en lugar de tres son dos vestidos para que la historia no se hiciera más larga.

La adaptación de este cuento está destinada a niños de unos 8 años, ya que sobre todo el tema del incesto es un poco fuerte. Le he incorporado un poco de fantasía con el tema de la brujería porque a esas edades la magia  todavía “sigue viva”. Esta adaptación a pesar de serlo, mantiene la estructura del cuento original, para que no dejen de conocer el clásico.

3 comentarios:

  1. Hola Marta! Las adaptaciones que has hecho me parecen correctas y sencillas, me he entretenido leyendo la historia. Quizás en alguna ocasión me resultó un poco lioso pero es difícil llevar a cabo una adaptación tan larga. Me ha encantado como has argumentado tus adaptaciones, son todas muy coherentes. Un bessssito.

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  3. Un gran trabajo. Perfecto. Aunque si quieres tomar en cuenta la crítica de Natu, también puedes buscar algún pasaje "un poco lioso" :)

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